Tipos de Redacción La redacción es una actividad encaminada hacia la elaboración de un discurso específico, es decir de la creación de un texto que transmita efectivamente un mensaje utilizando para ello un lenguaje específico. Por lo tanto, la redacción es una labor que requiere de técnica y conocimientos. Principalmente porque de lo contrario no se comunicaría correctamente lo que se quiere decir o incluso podría darse el caso de que el mensaje no llegue a su receptor. De esta manera, para muchos redactar es un arte y uno de los mejores medios de comunicación de los que se puede valer el ser humano. Evidentemente, la redacción se refiere al uso del lenguaje escrito. La mayoría de las veces, los distintos tipos de redacción se definen a partir del tipo de mensaje que se quiere dar y, sobre todo, según el tipo o forma de uso del lenguaje. Es así como se puede determinar la temática y a qué público está dirigido un texto, estableciendo su dimensión, preparación y formas de r...
Muy buen aporte, personalmente creo que hay 4 caracteristicas que son fundamentales sin desmerecer el resto, para un buen RR.PP y que hoy las empresas demandan, las organizaciones buscan aptitudes específicas en los profesionales de Relaciones Públicas, ya que estos se han convertido en el socio estratégico que se involucra e influye en las decisiones del negocio.
ResponderEliminarFormación interdisciplinaria. Con una sólida base en las Ciencias de la Comunicación, y de preferencia con estudios de posgrado que lo acerque al contexto corporativo. El manejo de idiomas y la adaptación a los entornos multiculturales refuerzan esta cualidad en el profesional.
Liderazgo y emprendimiento. Su desempeño debe guiar e inspirar a sus colaboradores para la consecución de los objetivos. Debe ser capaz de adaptarse rápidamente al cambio y trabajar con márgenes de autonomía y empoderamiento sin que disminuya su productividad.
Pensamiento estratégico. Las cualidades de previsión no deben depender exclusivamente de la intuición o de sesgos emocionales en la percepción, sino de un constante ejercicio de planificación, diagnóstico y monitoreo, que implica la medición real del retorno de la inversión de las políticas comunicativas.
Ética en los contenidos. El carisma y la empatía que pueda transmitir el relacionista debe basarse en mensajes veraces, que se nutran de datos e informaciones fidedignas. Solo así se podrán alcanzar propósitos y misiones creíbles que consoliden la confiabilidad y la reputación en los diversos públicos de la organización.